Suave, maduro, claro.
Es fácil pensar que el liderazgo consiste en influir en los demás.
Pero siempre empieza aquí.
En cómo me hablo a mí mismo.
En cómo asumo la responsabilidad de mis decisiones.
En cómo me mantengo firme cuando algo me resulta incómodo, sin volverme brusco.
Para mí, liderar desde adentro hacia afuera significa:
No me culpes.
No jugar a pequeña escala.
No apresurarse para evitar sentir.
Significa elegir el amor por encima del miedo.
Limitar antes de que se vuelva amargo.
Claridad antes que resistencia silenciosa.
Esta semana me pregunto:
¿Hacia dónde me dirigía con mi corazón?
¿Dónde me equivoqué?
¿Qué quiero hacer de forma diferente la semana que viene?
El liderazgo no empieza con un título.
Comienza con la postura.
- María
Amaelle Life
