Hoy siento una alegría desbordante en todo mi cuerpo.
Imagínese tener un cuerpo que funcione.
Quien carga, mueve, colabora y acompaña a lo largo de la vida, cada día.
No es algo que dé por sentado.
Así que hoy voy a hacer algo que me parece sencillo y agradable a la vez:
Planifico mi semana con actividad física, los siete días.
No es obligatorio.
Pero también pequeños momentos que esperar con ilusión.
Un paseo por aquí.
Un pequeño movimiento suave ahí.
Tal vez un entrenamiento que te dé energía, o simplemente unos minutos que despierten tu cuerpo.
Y en medio de todo esto…
la sensación de querer saltar directamente al aire de pura alegría.
Porque puedo.
Porque el cuerpo lo desea.
Porque la vida sigue su curso, y yo sigo con ella.
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